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Descubre si estás amándote de verdad en tus relaciones


En este post quiero compartir contigo ciertas señales que nos indican que no estamos en realidad amándonos de verdad. Es fundamental saber detectar estas conductas como señales que nos indican que necesitamos amarnos más para así poder disfrutar plenamente en nuestra vida y relaciones, en lugar de estar sufriendo.

La verdad es que no es agradable descubrir que en nosotros hay una falta de amor, y muchas veces lo que hacemos es distraernos de ella enfocando nuestra atención hacia fuera y pensando que son los demás los que no nos aman cuando en realidad somos nosotros.

Conductas que nos indican una falta de amor hacia nosotras/os mismas/os:

- Sentirte poco importante, rechazada/o cuando la otra persona no valida lo que piensas, no te contesta una llamada o mensaje, cancela un plan que tenía contigo, te dice no a algo que le pides, te dice que necesita estar sola/o un tiempo, realiza actividades sin ti, toleras conductas por su parte que te han mal, como gritos, faltas de respeto, etc. en resumen, cuando no cumple tus expectativas. Y ante ello, le acusas de no ser respetuoso/a, de que no le importas o le eres indiferente, de que no te quiere lo suficiente.

-Hacer cosas por la otra persona que en realidad no deseamos hacer pero las hacemos por miedo a que nos deje, nos critique si no las hacemos, o porque creemos erróneamente que eso es el amor ,es decir, las hacemos para complacer a esa persona a pesar de nosotras/os mismas/os. Este hecho hace que te sientas no amada/o cuando la otra persona no hace lo mismo por ti, es decir, no hace por ti lo que no quiere hacer. También, puedes sentir que esa persona es egoísta y te sientes víctima de su falta de amor hacia ti.

-A pesar del que la otra persona tenga detalles contigo, te diga cosas hermosas sobre ti, te diga que vales mucho, etc. piensas que no es sincera y no lo dice de corazón, incluso puedes pensar que lo hace para conseguir algo a cambio, o desconfiar de la persona y pensar que te ha traicionado y está haciendo eso para compensar. Es decir, no lo recibes como signo de que eres alguien valioso y eres amada/o por esa persona.

-Preguntarse constantemente si la otra persona de verdad me ama, buscar señales de que ya no le importas dandole importancia a detalles sin importancia como que no te haya mirado al entrar en la habitación o no te haya llamado hoy, etc. incluso aunque te dice que te ama con frecuencia y esté en una relación contigo o incluso estéis casados. Esto te hace estar en guardia y con desconfianza sobre el amor que esa persona te tiene, e incluso surge el enfado. O por otra parte, justificar la conducta de maltrato o falta de respeto de la otra persona hacia ti, de tal forma que te haga no actuar ni protegerte ante ese comportamiento, pensando que sí te ama a pesar de esas conductas. Esto te hace sentirte poca cosa, mina tu autoestima, genera ira contenida-conductas pasivo-agresivas- y en el fondo te hace que te conformes con la falta de amor en lugar de ir hacia un mayor amor en hacia ti en tus relaciones.

-Estar muy pendiente de esa persona y de su conducta hacia ti de forma muy controladora y ansiosa. Mirar mucho el teléfono por si te ha llamado o si no te ha llamado, controlar si está o no en redes sociales, querer saber dónde está y con quién, no hacer planes por tu cuenta y esperar a que puedas hacer un plan con esa persona o posponer un plan que ya tenías o cancelarlo si la persona te propone un plan inesperado, querer hacer todo juntos, etc. en resumen, vivir centrada/o en la otra persona y para la otra persona. Esto te hace sentir intranquilidad y ansiedad constante, no sientes tranquilidad pues crees en el fondo que la otra persona no te ama. O la cara contraria, permitir que la otra persona te controle y esté pendiente de todo lo que haces, eso también te genera ansiedad, agobio y malestar, te sientes atrapado/a.

-Ignoras todo signo y muestra de afecto y amor de la otra persona hacia ti o le quitas importancia, por ej, el hecho de que esté contigo en una relación, de que te diga que te ama con frecuencia, de que te diga cumplidos y te exprese que vales, que te exprese que puedes hacer lo que quieras y que quiere que estés bien, etc. O todo lo contrario, toleras que no haya a penas muestras de afecto y cariño hacia ti por parte de esa persona.

-Soportar comportamientos que no te gustan de la otra persona por miedo a perderla lo cual implica una incapacidad para poner límites sanos en la relación. Ante ello te sientes poco valorada/o, poco amada/o.

-Intentar todo el rato cambiar a la otra persona pues piensas que así todo iría mejor, el típico "si él/ella cambiará...". Lo cual te lleva a la frustración, pues no lo consigues y todo sigue igual. Importante ser consciente de que en realidad eres tú quién necesita cambiar y hacerte responsable de ti, y a veces eso puede requerir salir de esa relación. O también, se puede dar la cara opuesta pensar que sólo necesitas cambiar tú, que si cambias tú lo hará la otra persona, con lo que centras todo el peso de que la relación funcione en ti. Y aunque es maravilloso crecer e ir evolucionando personalmente, ese crecimiento interior personal y espiritual, muchas veces lo que hará es que salgas de esa relación. Pues nadie cambia si no quiere cambiar o no es su camino en este momento cambiar. Si no estás bien al lado de alguien, puedes crecer tú pero si ese crecer tú no hace que te encuentres mejor en la relación, es que esa relación ya cumplió su función en tu vida y es hora de concluirla.

-Ir en busca de todo tipo de entretenimiento y distracciones como salir mucho por la noche, abusar de la bebida u otras sustancias, ir en busca del "éxito profesional", comer en exceso, ver mucha tv o estar enganchado a las redes sociales, estar pendiente en exceso de tu apariencia física, necesidad de estar siempre rodeado/a de personas, comprar en exceso, querer un coche mejor, una casa mejor, buscar otra nueva pareja, mantenerte siempre ocupada/o, trabajar en exceso, pensar en exceso, querer controlarlo todo, querer más y más siendo nunca suficiente ni lo que tienes ni lo que haces, etc. etc. es decir, buscar la satisfacción fuera evitando a toda costa el parar, mirar hacia dentro o estar contigo a solas sin hacer nada, simplemente estar contigo para así no tener que sentir el dolor del vacío de no amarte a ti misma/o. Este tipo de actividad siempre te mantiene en búsqueda y con insatisfacción vital sin llegar nunca a lo que deseas de verdad, sentirte en paz y amada/o.

Todas estas conductas lo que ponen de manifiesto un problema que lleva mucho tiempo dentro de nosotros. Este problema ocurre porque tendemos a demandar de otros lo que más reacios somos a darnos a nosotros mismos, amor de verdad. Esto tiene su origen muchas veces en nuestra infancia en la cual aprendimos que el amor procede de fuera y hay que ganárselo, a la vez que aprendimos a sentir que cuando no recibíamos lo que deseábamos era porque no se nos amaba, e incluso que si nos amábamos a nosotros/as mismos/as y hacíamos lo que deseábamos se nos censuraba de que estábamos siendo egoístas y malas personas, también, por estar expuestos/as a abusos y maltrato de nuestro padre/madre u otra persona presente en nuestra infancia. Estas experiencias tempranas forman nuestro esquema relacional afectivo, es decir, la forma en la que relacionarnos de forma afectiva con los demás. De tal forma, que si en tu infancia no te sentías amado/a sino más bien lo contrario, se crea el hábito a nivel emocional de sentirte no amado/a (esa es tu costumbre) y te guste o no, eso es lo que repetirás en tus relaciones. Así que a nivel inconsciente depositamos la fuente del amor, del respeto, de la aceptación fuera de nosotros y el merecimiento o no de amor en función de la valoración externa y nos sentimos decepcionados cuando no se nos da lo que queremos, lo cual es nuestra tendencia (hábito) emocional. Sin embargo, podemos cambiar ese hábito emocional y el ser conscientes de ello, es el primer gran paso.

Hemos olvidado todo lo que de niño/a sabíamos, que somos amor y la fuente del amor está dentro de nosotros. Si observas a los niños/as más pequeños te puedes dar cuenta de que ellos hacen lo que quieren hacer, protestan cuando no quieren algo, piden lo que desean con fuerza y siempre saben lo que quieren con claridad, no hay miedo en ellos ni tampoco juicios. Nos sentimos bien al lado de los bebés, nos hacen reír y al mirar sus ojos sentimos su corazón limpio. Nos transmiten la pureza del ser y esa pureza está en ti, en mí en todos también, simplemente se necesita reconectar con ella.

Por ello, es fundamental comprender que si buscamos amor sin darnos amor primero a nosotros mismos, nunca estaremos satisfechos con lo que obtengamos. Además, no importará que se nos exprese amor verdadero si no cuadra con la idea de amor (creencia) que tenemos lo que hará es que las cosas vayan a peor. Por ello, es imprescindible aprender qué es el amor verdadero, para así soltar esas creencias erróneas heredadas sobre lo que el amor de verdad es. El amor hacia nosotros mismos no es ser engreídos/as, egoístas, y sólo mirar por ti, para nada, tampoco hacer lo que no nos gusta por el otro, sufrir por el otro y/o aguantar sus faltas de respeto.

Darnos cuenta de que no sabemos qué es el amor de verdad, que lo que creemos está equivocado y abrir nuestro corazón con humildad a recordar lo que de niños/as sabíamos de forma intuitiva, es toda una revolución del corazón, el reconcectarnos al amor verdadero, al amor sin condiciones.

Nadie nos ha educado en vivir desde el amor verdadero, pero eso no significa que no podamos aprenderlo ahora que ya somos conscientes. Sin amor verdadero no puede haber felicidad en nuestras relaciones ni en nuestra vida, es la base de todo bienestar.

Cuando alguien se ama de verdad sabe que es amor, está en paz, es libre y acepta lo que surge en su vida y en su interior fluyendo con ello y aprendiendo de ello. Está abierto a todo lo bueno en su vida, sabe poner límites sanos y no depende de otros para ser feliz. Es la fuente del amor en su vida y siempre tiene para sí y para los demás.

Tú puedes ser ese alguien lleno de amor verdadero;) Si quieres, puedes y si estás leyendo esto ya estás un paso más cerca.

Mi intención es que toda persona se sienta amada y plena por sí misma en su vida y relaciones, y el amor verdadero es el camino. Te invito a caminar hacia dentro para re-conectarte con él soltando todo lo que te aleja de esa conexión, pues está dentro de ti, y sólo tú puedes abrirte a él.

Un abrazo enorme de luz,

Virginia Silván-Dalprem Kaur

Si te ha resonado esta información y deseas apoyo para iniciarte en este hermoso proceso de reconectarte a tu corazón, puedes hacer click aquí y ver cómo podría ayudarte a realizar tu propia revolución amorosa interior.

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