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¿Qué es lo más importante?

Actualizado: mar 30






Lo más importante es hacernos sentir en paz ó bien con lo que nos sucede. ¿Y cómo lo hacemos? Cambiando nuestra forma de interpretarlo. Si profundizamos en el malestar normalmente se produce por dos cosas fundamentalmente:

  1. Algo que deseamos no está ocurriendo.

  2. Algo que no deseamos está ocurriendo.

Tanto una frase como la otra resumen muy bien la lucha que solemos crear en nuestra vida, pues intentamos que ocurra algo que no está ocurriendo y cuando no lo logramos entramos en estrés, sufrimiento, frustración, queja, tristeza, amargura, etc. lo mismo sucede cuando está sucediendo algo que no nos gusta, entramos en lucha con ese algo que sucede que no es deseado. En esa lucha no ganamos, sólo lo que hacemos es gastar nuestra energía y llenarnos de tristeza, sufrimiento, frustración, queja, malestar, estrés, ansiedad, etc. Ya sea que tengamos un dolor físico que no queremos tener, hayamos perdido alguien que no deseabamos perder, o queramos que alguien cambie su conducta cuando nos peleamos con eso que está ocurriendo o ha ocurrido lo único que logramos es malestar y sufrimiento, nunca bienestar ni paz. Por tanto, no es útil ni sano seguir empeñados en luchar o en no querer que algo que ha sucedido no hubiera sucedido o querer que algo suceda cuando no está sucediendo. Lo único que podemos hacer en esas situaciones es aceptarlas. Eso no significa que nos gusten simplemente que somos conscientes de que si están ocurriendo, han ocurrido, o no suceden lo único que nos hará poder conectar con algún atisbo de bienestar en esas situaciones es fluir con ellas y confiar en la vida. Todo lo que sucede o no sucede tiene su propósito incluso cuando nuestro ego limitado no lo vea ni lo entienda, así es. La vida, el Universo o como desees llamarlo tiene su plan, lo que ocurre es que nuestro ego tiene otra forma de interpretarlo y la mayor parte de las veces esa interpretación nos genera malestar. Recordemos, es imposible nadar río arriba después de una tormenta que ha hecho que el caudal se incremente y el agua fluya a toda velocidad, lo único que nos salva en una situación así es soltar, dejarnos llevar por la corriente y confiar en que podremos salir del río. Sin embargo, a nuestro ego le incomoda terriblemente soltar, dejar de controlar o intentar cambiar algo, no le gusta para nada sentir que no puede hacer nada más que fluir con lo que hay. Recuerda que nuestra sociedad está basada en el ego, en creer que todo lo hace el ser humano con su esfuerzo y ya está. Esta visión es muy limitada y nos separa de la vida. La vida siempre está a nuestro favor incluso cuando nuestro ego no lo crea así. De las cosas más duras que nos han sucedido si hemos aprendido de ellas, hemos crecido, avanzado y convertido en lo que somos hoy en día. Muchas veces necesitamos que el tiempo pase para poder mirar atrás, unir los puntos y ver que lo que ocurrió fue de gran ayuda aunque en aquel momento no nos gustará nada. Por ello, la clave para poder sentirnos bien en situaciones duras es recordar que todo tiene su sentido y su aprendizaje, que todo es para nuestro mayor bien y crecimiento aunque no se sienta así, y desde ahí, soltar y confíar. Este proceso requiere de valentía pues demanda de nosotros el que pasar por esas situaciones y sentirlas plenamente, sólo así podremos trascenderlas. Permitirnos sentir lo que sentimos en cada momento es clave para hacernos sentir bien. Sea el sentimiento, sensación o emoción que sea aunque no sea agradable necesitamos abrir nuestro corazón a sentir eso que sentimos, experimentarlo plenamente, si está en nosotros es que podemos hacerlo. El evitarlo no hará que desaparezca, todo lo contrario lo hará crecer. Y la magia está en que cuando te permites sentir o estar como estás en este momento presente, un estado de paz surge pues la lucha se termina y se acoge lo que sucede tal y como sucede como parte de algo que nos beneficiará.


Recuerda que lo más importante no es lo que sucede o no sucede sino nuestra actitud ante ello. ¿Es una actitud que nos beneficia que nos hace sentirnos en paz y amados o es una actitud que nos genera amargura, estrés y malestar?

No es mi propósito en este post profundizar sobre cómo las emociones "negativas" y el estrés afectan a la salud no sólo mental sino también física pero sí poner de manifiesto que su impacto en la salud es enorme y por tanto, en nuestra experiencia de malestar. Y con ello, no estoy hablando de que no tengamos que experimentar emociones o sensaciones no agradables, simplemente, que podemos vivirlas desde una actitud diferente que nos genere paz y nos haga sentirnos bien en lugar desde un estado de lucha y culpa de que nos haga creer que tendríamos que estar de otra forma en la que estamos. Vuelvo a recordar se trata de ser aliados de lo que sucede con humildad y confianza en que será para algo que nos hará crecer, transformarnos y expandirnos aún más, esta actitud automáticamente nos genera bienestar y nos aporta paz. Por tanto, esta actitud transforma nuestro sentir.


El saber generar paz en tu vida, el ser optimista, el no juzgar lo que sucede como algo que no tendría que suceder, el cultivar humildad y aceptar la incertidumbre, el aprender de lo que nos ocurre, el sentir compasión, el vivir la vida y las experiencias de nuestra vida como aliadas en lugar de como algo contra lo que hay que luchar nos proporciona un estado interior de calma y amor. Este estado genera salud no sólo mental sino también física, además de expandir esa paz y amor a lo que nos rodea. Sólo podemos aportar paz al mundo si ya la sentimos en nuestro interior. ¿Te imaginas un mundo en el que todas las personas cultivan esta actitud ante su vida? Pues todo comienza primero con nosotros.


La vida se va expandiendo en cliclos, como son por ejemplo, las estaciones. Siempre habrá invierno y otoño lo importante no es que sólo haya primavera o verano sino que sepamos vivir el invierno y otoño de la mejor forma posible, sabiendo que son necesarios aunque no nos gusten y los aceptemos, los experimentemos plenamente, tanto que nos hagamos aliados de ellos y le abramos nuestro corazón.


Te dejo estas palabras que pueden ayudarte en esos momentos duros:


De todo esto saldrá algo bueno, confío en la vida. Acepto lo que sucede pues es parte de mi crecimiento. Acepto y me permito sentir lo que siento ahora, me doy tiempo para sentirlo plenamente y puedo pedir apoyo en este proceso si así lo deseo, está bien sentirme así aunque no sea agradable, está bien tratarme con amor y amar lo que surge en mí ahora. Estar en paz es lo que deseo, por ello, elijo soltar y fluir con lo que sucede. La vida es sabia, de todo esto sale algo bueno, me abro a ello.



Hasta el próximo post, ¡un abrazo grande!


Virginia Silván-Dalprem Kaur

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